Acción y efecto de sobornar. Regalo o dávida con que se soborna.
La gente siempre hace trampas porque sabe que si no ofrece en su finca una comida con romería y con las mejores viandas, por sí misma no tendría nada que ofrecer, digo cualidades morales.
En “La familia del héroe” (A la pata de palo, II), dice Camilo José Cela:
El cura Taboada tiene muchos amigos, ¡lástima que sea tan golfo y tan mamón!
En el artículo de Larra El Café:
..y en otra mesa reparé en otra clase de tonto que compraba los amigos que le rodeaban a fuerza de sorbetes, pagaba y bebía por vanidad, y creía que todos aquellos que se aprovechaban de su locura eran efectivamente amigos, porque por cada bebida se lo repetían un millón de veces; le habían hecho creer que tenía mucho talento, soltura, gracia, etc., y de este modo le hacían hacer un papel ridículo; él no conocía que nunca se granjea sino enemigos el que ofende el amor propio de los demás haciendo siempre el gusto, porque no hay uno que no quiera hallarse en el caso de hacerle para dar a los demás en cara, y como ésta es una situación envidiable, porque todos quieren ajar a los otros, sólo engendra odio hacia aquel que de este modo nos insulta, aunque saquemos partido por el pronto de su largueza..
