ESCOJO

Caminar 


en Santiago
es llorar.

En realidad,
nunca viví aquí,
he morido aquí
de puro distinta.

Ni me gusta su gente
ni me hice de nadie
amiga
(esto es favorable, sin duda).
La gente se agrupa
por miedos.

El hombre fuerte
lo es más cuando está solo.

Hay hombres
que no se aguantan a sí mismos
buscando ídolos fugaces
como él mismo,
ídolos que caen
y caerán
porque les pesa más el cuerpo
que el alma.
Una vez sin cuerpo,
¿qué les queda?
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